lecturas

Sesquidécada: julio 2002

Hace quince años me encontraba en una de esas encrucijadas de la vida en las que hay que decidir y arriesgar. Nunca sabré si fue un acierto o un error lanzarme definitivamente a esta aventura de la docencia y dejar mi vida anterior, pero fue en aquel verano del 2002 donde comenzó a virar mi destino hacia donde hoy me encuentro. Fruto de aquellas tensiones vitales, mi necesidad de una lectura

Sesquidécada: junio 2002

Profundamente aturdidos por las temperaturas con las que se inaugura este verano, se agradece recuperar en esta sesquidécada unas lecturas ligeras y frescas, que espero sirvan de consuelo a los librocubicularistas empedernidos que visitan este blog.

La primera lectura es la novela de Dai Sijie, Balzac y la joven costurera china. Se trata de una obra que reúne casi todos los ingredientes que

Sesquidécada: mayo 2002

Basta asomarse a las redes educativas para darse de bruces con el debate entre los partidarios incondicionales de las innovaciones en el aula y los que piensan que tanta nueva metodología no es más que humo para vender productos o para venderse uno mismo. Como todo en la vida, ambos extremos son igualmente censurables y es una pena que buenos profesionales no quieran darse cuenta de ello. En

Sesquidécada: marzo 2002

Marzo de 2002 me regaló lecturas muy diversas:  El guitarrista, de Luis Landero, los 13,99 euros, de Frédéric Beigbeder, unas Vidas imaginarias, de Marcel Schwob, o los hechos memorables de Solino, pero, para esta sesquidécada, solo voy a rescatar un libro con el que, por aquel entonces, comenzaba una saga que ha llegado hasta nuestros días: Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de

Sesquidécada: febrero 2002

La sesquidécada de febrero es especialmente monstruosa. Como expliqué en notas anteriores, hace quince años estaba preparando mi tesis sobre la vinculación de las relaciones de sucesos extraordinarios con la literatura fantástica. No es extraño, pues, que dos de los libros que aparecen en esta sesquidécada representen la conjunción de ambos géneros.

El primero de ellos es una monografía muy

Sesquidécada: enero 2002

Todos los comienzos de año traen consigo un montón de buenas intenciones que suelen quedar en nada. Para eso se inventaron las colecciones de quiosco, para que, al menos, supiéramos de antemano que perdíamos el tiempo en algo inútil. En este sentido, he decidido empezar una de esas colecciones inútiles que pienso ir publicando en el blog mientras me duren las ganas y no haya algaradas entre

Sesquidécada: diciembre 2001

Diciembre de 2001 fue un mes extraño, en el que se preparaban grandes cambios en mi vida, y en el que las lecturas de aquel momento evidencian el rumbo errático de mis gustos e intereses: lo mismo leía la erudita prosa de la Historia de la bibliografía en España, que la violencia explícita de La virgen de los sicarios; al tiempo alternaba la didáctica de La adquisición del español como lengua

Sesquidecada: octubre 2001

En octubre de 2001 me encontraba atascado entre dos mundos: la vida universitaria, en la que, a pesar de estar preparando la tesis, no veía ningún futuro, y la vida como profesor de Secundaria, para la que me preparaba con cierta ilusión (sin dar detalle de otra vida más prosaica que me permitía mantener casa y familia). Para esta sesquidécada y recordando aquel tránsito, recupero la lectura de

Sesquidécada: septiembre 2001

Septiembre, septiembre... mes de vuelta al cole, aunque en 2001 aún no tenía un aula a la que volver, ya que estaba en el limbo de los que esperan una llamada de la bolsa de interinos, una llamada que en aquella ocasión se haría de esperar demasiado; pero eso es otra historia. En las lecturas de aquel septiembre de 2001 todavía encuentro textos relacionados con mi tesis inconclusa, libros sobre

Sesquidécada: agosto 2001

En agosto de 2001 estaba preparando algunos artículos sobre Juan Luis Vives, ese casi desconocido en esta tierra y que en cualquier otro lugar del mundo sería un referente. Mientras leía algunas monografías sobre el humanista valenciano, me asombraba la paciencia con que tuvo que aguantar su exilio, ese retiro forzado por sus antecedentes familiares judíos. Lo imagino en Brujas enterándose de

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